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ANÁLISIS GRÁFICOS

Análisis gráficos

Colombia refrenda la obra de Álvaro Uribe

No deparó sorpresas la segunda vuelta electoral celebrada en Colombia el 20 de junio. Juan Manuel Santos, quien ya venciera en la primera ronda (31 de mayo), repitió éxito frente a Antanas Mockus. El Partido de la U, en consecuencia, seguirá gobernando y a buen seguro que lo hará en función de los patrones establecidos por Álvaro Uribe durante los 8 años anteriores, que se pueden calificar, sin temor a equivocarse, de exitosos. Asimismo, no perdamos de vista los pésimos resultados de los partidos tradicionales (conservadores y liberales), incapaces de acceder a la segunda vuelta.

No lo tuvo fácil Uribe para gobernar en Colombia. Por un lado, en el escenario doméstico debió afrontar el reto que suponía el terrorismo de las FARC (y su complejo entramado de relaciones, extorsiones, secuestros y asesinatos). En el exterior, sus dos presidencias coincidieron con el apogeo del populismo en la región, de tal modo que a Hugo Chávez se le unieron Rafael Correa y Evo Morales, quienes una y otra vez hostigaron, sin éxito, al de Antioquía.

Juan Manuel Santos fue una pieza destacada dentro del “Uribismo”, especialmente desde su rol como Ministro de Defensa. Es normal, por tanto, que los colombianos le hayan considerado heredero legítimo de los pasados éxitos gubernamentales, otorgándole su confianza, a la que se ha hecho acreedor. Ahora deberá responder a las expectativas en diferentes contextos.

En primer lugar, dentro del país las FARC tratarán en todo momento de deslegitimar y desnaturalizar su mandato. Este grupo terrorista, aunque agoniza, no está totalmente destruido. El secuestro y el asesinato son las armas con las que continuará amenazando a la sociedad. Santos ya les avisó de que no cederá a su chantaje. La “Operación Camaleón”, desarrollada por las fuerzas de seguridad colombianas entre la primera y segunda vuelta, así lo atestigua.

En segundo lugar, Estados Unidos será el socio preferente de Bogotá. Este hecho ya quedó demostrado en la reciente visita de Hillary Clinton. La Secretaria de Estado de la Administración Obama no dudó entrevistarse con el favorito Santos y con el aspirante Antanas Mockus. Ahora falta que el Congreso americano dé un paso adelante y ratifique el Tratado de Libre Comercio entre ambos países, poniendo fin a la parálisis en la que se encuentra. Igualmente, para Colombia, en su lucha contra el narcotráfico, Washington es un aliado clave.

En tercer lugar tenemos las relaciones con los vecinos regionales. Está claro que ni Perú, ni Chile, ni Costa Rica, ni Brasil van a buscar la polémica con Colombia. Con Ecuador las relaciones van camino de, cuando menos, normalizarse. Más complicado es saber cómo reaccionará Hugo Chávez cuya influencia en estas elecciones ha sido inexistente, de tal manera que todos los candidatos no sólo se han desmarcado de él sino que han evitado las polémicas. Es más, tanto Santos como Mockus han tendido puentes con Chávez lo que sin duda ha supuesto un duro golpe para el lenguaje belicista y provocador del dirigente venezolano.

Quizás esta pueda ser una de las grandes lecturas que nos deja Colombia. Como ya sucediera en Uruguay, Honduras o Chile, la influencia del Chavismo en América Latina tiende a disiparse como un azucarillo en un vaso de café. Al caudillo venezolano ya sólo le quedan sus aliados subvencionados y aquellos otros con los que mantiene relaciones contra-natura, tal es el caso de Irán, aunque con matices, pues Lula parece haberse convertido en el interlocutor de Teherán ante los organismos internacionales.

Es probable que en este devenir, Chávez opte por consolidar con mayor fuerza el eje Caracas-La Habana y por tanto, que el binomio liberticida aumente. Sea como fuere, lo cierto es que al bolivariano le esperan unos meses complicados, especialmente por el deterioro de la situación económica de su país que, por un lado, impide que sus compatriotas satisfagan las necesidades básicas y por otro, no le deja patrocinar su proyecto político entre aquellos regímenes subsidiados (tal es el caso del Sandinismo del nicaraguense Daniel Ortega, quien persiste en su lucha por quebrar el normal funcionamiento constitucional del país para poder presentarse a las elecciones).

En definitiva, Colombia ha dado un paso más a la hora de convertirse en el referente de la democracia en América Latina. La obra de Uribe ha quedado avalada en estos comicios y Santos no tuvo problemas en reconocerlo. Sin duda, con estabilidad política e institucional, el crecimiento económico está asegurado. Finalmente, a nivel diplomático, Colombia seguirá siendo percibida como un socio fiable tanto en las relaciones bilaterales como en las regionales y multilaterales.