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ANÁLISIS GRÁFICOS

Análisis gráficos

Daniel Ortega, el liberticida procedente de la Guerra Fría

 

Daniel Ortega es un personaje del pasado pero que actualmente tiene cabida en el panorama internacional. Su capacidad de adaptación, cual camaleón, es asombrosa: marxista-leninista en los setenta, dictador en los ochenta y hoy en día se aferra como un clavo ardiendo a la senda del bolivarianismo. Siempre fue un populista.

Daniel Ortega pertenece a esa generación de revolucionarios que, supuestamente en beneficio del pueblo, expulsó del poder al clan de los Somoza, dinastía-dictadura que expolió al pequeño país centroamericano durante buena parte del siglo XX.

Una vez en el poder, Ortega y el Sandinismo, lejos de mejorar la suerte de sus compatriotas, sumieron al país en una década negra durante los años 80. Los nicaragüenses fueron conscientes de ello y durante los noventa dieron la espalda al “Comandante” en cuantos comicios presidenciales concurrió.

Además, como ha sucedido con otros movimientos populistas de América Latina, uno de los principales focos de oposición al Sandinismo ha surgido precisamente de sus propias, en la figura del Movimiento Renovador Sandinista. Éste representa a una izquierda moderada que tiene un buen espejo en que mirarse en naciones como El Salvador, Uruguay y Brasil.

Sin embargo, llegó el siglo XXI y con él, valga la redundancia, el socialismo del siglo XXI. Ortega ha encontrado ahí, precisamente, el lugar para ubicarse. Es un gran fichaje para el principal patrocinador, Hugo Chávez, pues el sandinista tiene rasgos como el antiamericanismo, la demagogia o el desprecio por la democracia liberal, en plena sintonía con el argumentario venezolano.

Así, en 2006 se convirtió (de nuevo) en Presidente de Nicaragua sin lograr la mayoría absoluta, bendecido por el apoyo de Monseñor Obando. Las relaciones entre la Iglesia nicaragüense y el Sandinismo serían dignas de estudio.

Durante estos último cuatro años rigiendo los destinos de su país, la pobreza ha aumentado, algo que parece importarle poco (a pesar de su retórica). Ha consolidado las relaciones con el eje albista, aunque más bien como junior partner. Ha pensado que Rusia sigue siendo la URSS y fue el primero en reconocer la independencia de Osetia y Abjazia, siguiendo el modus operandi de Moscú. Provocó verbalmente a Uribe en el verano de 2008, manteniendo una postura algo más que contemporizadora hacia las FARC. Ha entrado en conflicto con Costa Rica, omitiendo las resoluciones al respecto emitidas por la Organización de Estados Americanos. Finalmente, ante las dificultades internas ha buscado lo que históricos tiranos ya habían practicado: señalar un chivo expiatorio.

Asimismo, ha tratado de anular a la oposición, no por vías políticas, sino a través de las amenazas y ataques. El fraude en las municipales de 2008 así lo mostró.

Ahora, con vistas a las próximas elecciones, ningunea el artículo 147 de la Constitución que prohíbe la reelección presidencial. La oposición, aunque dividida, promete batalla porque entre otras causas, los sondeos actuales darían la victoria, aunque por la mínima, a Ortega y el segundo lugar a otro personaje no menos siniestro, como es Arnoldo Alemán (quien sin rubor se define como liberal…)

Van a ser unos meses intensos los que se avecinan en el pequeño país centroamericano. La comunidad internacional, de momento, parece haber hecho oídos sordos ante esta nueva prueba de nulo respeto hacia el fair play democrático dada por Ortega, que tiene bastantes parecidos con el proceder de Manuel Zelaya en Honduras.

Hay que estar atentos a cómo reaccionan otros socios de Ortega, en especial Chávez (acuciado por las complicaciones internas) y también las democracias consolidadas en América Latina, particularmente la brasileña con Dilma Rousseff (parece que menos proclive que Lula a contemporizar con el populismo), Colombia o Chile, pues se trata de países que han estrenado en fechas no lejanas en el tiempo nuevos Presidentes. Todo ello sin olvidar a Estados Unidos ya que Obama, más allá de declaraciones retóricas, no parece mostrar interés en su “patio trasero”.