Venezuela: empleados públicos en régimen chavista
A lo largo de sus once años de gobierno, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, ha ido implantando paulatinamente el socialismo del siglo XXI en el país a través de expropiaciones, nacionalizaciones y la creación de nuevas instituciones públicas, que han traído consigo, según el Instituto Nacional de Estadísticas venezolano, la incorporación de 1.024.595 trabajadores al sector público.
Las expropiaciones y nacionalizaciones de empresas privadas nacionales y trasnacionales llevadas a cabo a partir de 1999 por orden del presidente Chávez, arrojan según estudios de la Asociación nacional de Usuarios y Consumidores (Anauco) que hasta la fecha han sido expropiadas por el Estado venezolano 200 empresas y más de 3 millones de hectáreas de tierras, mientras que otras 4000 han cerrado estableciéndose en otros países. Esta situación ha generado la creación de nuevas instituciones en su mayoría de producción de alimentos en estos terrenos expropiados y, por ende, la incorporación masiva de nuevos empleados al sector público.
Sin embargo, la condición para formar parte de esta nómina estatal es someterse a una serie de alineamientos ideológicos establecidos por las empresas socialistas: en efecto, sus trabajadores, independientemente de si son funcionarios por oposición o por concurso, o bien ejercen en una empresa expropiada por el Gobierno [en el momento de la expropiación los empleados pasan a formar parte del cuerpo de funcionarios públicos], se ven sometidos a una serie de alineamientos ideológicos[1] que marcarán el desarrollo de su carrera profesional.
A los empleados públicos, además de las funciones que les corresponde realizar profesionalmente, se les condiciona a involucrarse en sus horas libres en actividades como el Trabajo Voluntario, asistir a marchas de días festivos de la Revolución, adiestrarse militarmente en los Cuerpos Combatientes y participar en grupos de estudios ideológicos denominados Círculos Bolivarianos. Si bien todas estas actividades impuestas son de contenido ideológico, son los mencionados Círculos Bolivarianos quienes más relacionados están directamente con el adoctrinamiento.
Círculos Bolivarianos
En esta línea apuntaba un artículo publicado por diario El Universal el martes 21 de abril del 2009, en la sección Caracas, al informar que “las zonas educativas ya están listas para conformar los Círculos de Estudio que están enmarcados en el tercer motor ‘Moral y Luces’. Así, discutirán temas que tienen que ver con la historia del país, como el manifiesto de Cartagena o la Carta de Jamaica. Pero también, aprenderán acerca de la política contemporánea, con contenidos como el discurso del comandante Hugo Chávez y las líneas del Presidente, Bolívar Socialista y el árbol de las tres raíces”.
El Círculo de Estudio se realiza en la mayoría de las empresas socialistas un día a la semana, y según las declaraciones recogidas no se inicia hasta que todos los trabajadores de la empresa estén presentes. Suelen comenzar con el Himno de la República Bolivariana de Venezuela, al que sigue el Himno Zamorano. Después es frecuente la proyección de un documental donde se ensalza al gobierno y/o se critica a los opositores, tras la cual se discute sobre el tema siendo el moderador un superior de la empresa. Nunca se finaliza la actividad sin pregonar la consigna “Patria socialista o muerte, venceremos”.
Trabajos Voluntarios y Marchas
Siguiendo los planteamientos revolucionarios de Marx, Lenin y el Che Guevara, el presidente Chávez ordenó a las Instituciones del Estado implantaran como nuevas tareas de las empresas desarrollar el trabajo voluntario.
El domingo 12 de julio del 2009 en la trasmisión n° 335 del programa dominical del presidente Chávez, “Aló presidente”, el primer mandatario expresaba la necesidad de incentivar el trabajo voluntario como parte del proceso de transición del modelo capitalista al socialismo. “Toda actividad humana requiere motivación, en el capitalismo, la única motivación que hay es el ¿cuánto hay para eso?; en el socialismo, aunque todo el mundo requiere de un ingreso digno para la vida, hay que ir mucho más allá: el incentivo moral, espiritual del trabajo voluntario”.
Sin embargo, la realidad es que una amplia mayoría de los empleados de la cartera pública consideran esta actividad obligatoria, al alegar que los superiores pasan listas por cada departamento para que los empleados confirmen su asistencia a las jornadas voluntarias, no remuneradas. Algunas de dichas actividades consisten en el traslado a plantas de producción de alimentos socialistas para realizar jornadas de producción o bien limpiar y pintar de rojo instalaciones de una finca expropiada.
Por otra parte, figuran las Machas realizadas los días de fiesta nacional, en los que el mandatario tiende a dar un mitin enmarcado en el día de celebración o conmemoración, y la masa de ciudadanos, en su mayoría empleados públicos, acuden a la jornada a pesar de ser un día no laborable por ser festivo. El método utilizado por los superiores para que los trabajadores asistan a esta actividad es el mismo, según los entrevistados, además de las constantes listas que pasan para confirmar la asistencia a las marchas, los llaman a su móvil para invitarlos a la jornada.
En caso de ¿guerra?
A través de la reforma de La Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela (FAN), en 2010 se legalizó una nueva milicia civil conformada por los trabajadores y trabajadoras públicas: los Cuerpos Combatientes. Dichos cuerpos según el artículo 50 de la mencionada Ley “son unidades conformadas por ciudadanos y ciudadanas que laboran en las instituciones públicas o privadas, que de manera voluntaria son registrados o registradas, organizados u organizadas y adiestrados o adiestradas por el Comando General de la Milicia Bolivariana con el fin de coadyuvar con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en defensa integral de la Nación, asegurando la integridad y operatividad de las instituciones a las que pertenecen”
Es en esta fase donde se hace más evidente la imposición de las actividades de formación militar que entendemos “de carácter no voluntario” ya que hubo un período en el que muchos superiores establecían como condición el entrenamiento militar para conservar el puesto de trabajo, aprovechando que muchas empresas pasaban por un período de liquidación.
Meritocracia inexistente
Queremos concluir con una cita textual de una ex trabajadora de una empresa del gobierno: “El cantor no es más que un profesional con un perfil debidamente calificado que por los sin sabores de la vida optó en consagrarse laboralmente ante una Empresa Socialista o como se esfuerzan en llamarles Unidad de Propiedad Social, donde si sus aspiraciones son escalar jerarquía, la meritocracia es un término que hasta desconocen. El requisito sine qua non para aspirar un cargo de alta gerencia es aguantar, callar, apoyar y avalar las mediocridades sugeridas por los gerentes o directivos que apartando el hecho de ser desconocedores del vocablo gerencial, en su gran mayoría no pasan de ser personeros politiqueros que escasamente alcanzan un bachillerato”.
Sin embargo, aunque al amparo del artículo 26 de la Ley Orgánica del Trabajo “se prohíbe toda discriminación en las condiciones de trabajo basada en edad, sexo, raza, estado civil, credo religioso, filiación política o condición social” y participar en estas actividades meramente ideológicas no garantiza un crecimiento de jerarquía en la empresa, lo cierto es que sí está comúnmente extendida la creencia de que los profesionales en Venezuela ascienden atendiendo a su ideología. De hecho, es el mismo poder ejecutivo el que ordena a lo demás poderes y ministerios condicionar el trabajo público a estas imposciones.
En definitiva, si bien hoy día el Estado venezolano es una gran fuente de empleo para el país, no falta quienes subrayan que una condición sine qua non para conservar el puesto de trabajo es someterse a las imposiciones y actividades ideológicas impuestas de forma indirecta por sus superiores, quienes se rigen por los lineamientos dictados por el presidente Chávez.
[1] Este artículo toma las conclusiones de distintas entrevistas realizadas por la autora del presente análisis a empleados públicos de empresas socialistas venezolanas, pertenecientes al Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras.





