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ANÁLISIS GRÁFICOS

Análisis gráficos

¿Por qué continúan las manifestaciones en Egipto?

 

Las manifestaciones continúan, semana tras semana, por todo Egipto, y, especialmente, en la Plaza de Al-Tahrir. La última manifestación convocada tenía lugar el pasado 25 de febrero.

Han pasado más de dos semanas desde que Mubarak anunciase su dimisión. Sin embargo, la caída de su régimen todavía no se ha conseguido, y a medida que han ido transcurriendo los días se ha ido contagiando un cierto escepticismo entre gran parte del pueblo egipcio sobre el rumbo que están siguiendo los acontecimientos.

El pasado 13 de febrero, dos días después de la renuncia de Mubarak y el traspaso de poderes al Consejo Superior de las Fuerzas Armadas, éste hacía público su Comunicado N. º 5.  Aunque, no puede negarse la trascendencia de ciertas de las medidas señaladas, tampoco puede ignorarse que con ellas el Ejército optaba por la opción menos arriesgada. Como tampoco pueden obviarse ciertas contradicciones en el texto del comunicado que podrían, en último término, dejar cierto espacio a la ambigüedad.

Si, por una parte, se declaraba la suspensión de la vigencia de la Constitución, la disolución de las dos cámaras parlamentarias, y la asunción de la dirección del país por parte del Consejo -de manera provisional,  por un período de seis meses, hasta la celebración de elecciones legislativas y presidenciales-. Por otra parte, el Consejo señalaba la constitución de un consejo para la reforma de varios artículos de la constitución y la determinación de las bases del referéndum popular al que sería sometido el texto constitucional –reformado-, y encargaba al gobierno del General Ahmad Shafiq continuar con la gestión de los asuntos del país hasta la formación de un gobierno de transición. En este caso, sin indicar el período máximo en el que debería procederse a dicha formación.

Varias son las cuestiones que hay que valorar para comprender las inquietudes de muchos en Egipto, pero, sobre todo, cabe destacar la decisión del ejército egipcio de no destituir al primer ministro Shafiq, uno de los principales hombres del régimen de Mubarak y amigo personal del ex presidente, y su equipo de gobierno. No hay que olvidar que este gobierno fue nombrado en uno de los últimos intentos de Hosni Mubarak por contener las protestas y que hoy la mayoría de sus anteriores ministros están en la cárcel acusados de numerosos delitos de corrupción.

Pocos días después del Comunicado N. º 5, fueron destituidos varios ministros para dar entrada a independientes y miembros de los partidos y grupos de la oposición. Sin embargo, esta medida no fue suficiente para acallar las demandas de dimisión de Shafiq y su equipo, pues la reforma del gabinete no tiene ningún tipo de alcance político. Prueba de ello ha sido el hecho de que muchas de las figuras, inicialmente propuestas para los nuevos puestos, renunciaron su aceptación. Pero, sobre todo, que las principales estructuras de los aparatos de gobierno del régimen de Mubarak y del Partido Nacional Democrático continúan vigentes.

El Ejército egipcio debe ser muy consciente de que la confianza que el pueblo le ha otorgado no es incondicional y su renovación dependerá de la adopción de medidas claras y decididas hacia una auténtica transición a la democracia. Un reto incompatible con la no adopción de una resolución definitiva de ruptura con el pasado.