Sur de Sudán responde a la llamada de la independencia
La historia del Norte y Sur de Sudán está marcada por su riqueza de recursos, el reparto del poder y la religión. Sin estos componentes es difícil entender tantos años de conflicto, como sucede en muchos otros países del continente africano. Sudán nace como Estado independiente el 1 de enero de 1956, sin embargo, veintisiete años más tarde su población ve como el estallido de una segunda guerra civil (entre 1955 y 1972 ya hubo un primer conflicto entre el Norte y el Sur) empaña su futuro por décadas. El enfrentamiento entre el gobierno sudanés y el Ejército Popular de Liberación de Sudán tuvo graves consecuencias: más de dos millones de muertos, cuatro millones de desplazados y alrededor de 60.000 refugiados. Ante esta situación, la intervención de organizaciones internacionales tardó en llegar diez años desde su inicio en 1983.
La iniciativa de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo África (IGAD) dio los primeros pasos, bajo el auspicio de Naciones Unidas, para lograr la paz en la región. Estos esfuerzos dan sus primeros resultados con el Protocolo de Machakos, que las partes implicadas firman el 20 de julio de 2002. En este acuerdo se marcan los principios del ejercicio del poder, el proceso de transición, las estructuras de gobierno, el derecho a la libre determinación, el Estado y la religión. Quedaban así pospuestas las conversaciones sobre derechos humanos, la distribución de la riqueza y el poder y la determinación del alto el fuego. En 2004, la intervención internacional se incrementaba con la llegada de las tropas de la Misión avanzada de las Naciones Unidas en Sudán (UNAMIS), cuyo objetivo era facilitar los contactos entre las partes y organizar la introducción de una operación de apoyo a la paz.
Sin embargo, las tensiones étnicas, económicas y políticas junto a la disputa por los escasos recursos hacen que la intención internacional se centren en la región sudanesa de Darfur, donde la violencia va a dar paso a una grave crisis humanitaria. La UNAMIS adquiere nuevas funciones y se une a la acción de la Unión Africana en dicha región. Sin embargo, su situación a día de hoy continúa siendo precaria por la inseguridad y la falta de alimentos, de agua y de vivienda. Además, la falta de lluvias en la región ha agravado la ya de por sí escasa producción agrícola.
Al margen de esta región y esta realidad, cuyo acuerdo de paz fue firmado en mayo de 2006, el 9 de enero de 2005 el gobierno de Sudán y el Ejército Popular de Liberación firman el Acuerdo General de Paz que contempla medidas relativas a la seguridad, a la distribución del poder en Jartum, cierta autonomía para el Sur y una distribución más equitativa de los recursos, entre ellos el petróleo. También este acuerdo fijó un periodo provisional de seis años y medio a partir del cual Sur de Sudán votaría un referéndum sobre su autodeterminación bajo vigilancia de la comunidad internacional.
Ese periodo fijado ya ha transcurrido y el pasado mes de enero los sursudaneses acudieron en masa a las urnas para dejar algo bien claro: quieren la independencia del Sudán de mayoría musulmana de Omar al-Bashir. Más del 99% de los votantes de los diez estados que conforman esta, hasta ahora, región sudanesa han votado a favor de la independencia, según han podido constatar observadores internacionales tales como el Centro Carter de Estados Unidos, la Unión Europea, la Unión Africana o la Liga Árabe.
Sin embargo, no será hasta el 9 de julio de 2011, cuando Sur de Sudán se convierta en un país independiente con propio territorio y soberanía, pero que compartirá con Jartum no sólo gran parte de su historia y la tragedia de Darfur, sino también un problema más inmediato: la determinación de la región de Abyei. La población de esta zona rica en petróleo no pudo acudir a las urnas el pasado mes de enero, debido a la falta de acuerdo entre las partes, por lo que su futuro, y su inmensa riqueza, todavía no se sabe si estará en manos de Jartum o de Sur de Sudán. El petróleo nuevamente vuelve a ser el combustible perfecto para reactivar el conflicto entre el Norte y el Sur de Sudán.
Sólo el tiempo mostrará cual es el camino que sigue el futuro Estado de Sur de Sudán, de momento ya cuenta con dos importantes reconocimientos en el plano internacional: el primero ha sido el de Estados Unidos y seguidamente el compromiso de reconocimiento del gobierno sudanés de Omar al-Bashir. Mientras la Unión Europea, China y Reino Unido y Noruega, a nivel individual, se han limitado a respetar los resultados del referéndum. Pero hay que ser conscientes de que todo esto podría cambiar en función de en qué manos queden los ricos recursos del territorio sursudanés, algo que sin duda pondría de nuevo al país al borde de un conflicto armado.





