Desde su retorno al poder en mayo de 2010, el Partido Conservador Británico ha tenido que hacer frente a numerosos desafíos. Algunos estaban en la agenda; otros, por el contrario, han irrumpido adquiriendo protagonismo. Frente a todos ellos, David Cameron ha respondido de forma tan pragmática como eficaz, siguiendo un modus operandi que trazó durante sus años en la oposición.