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ANÁLISIS GRÁFICOS

Análisis gráficos

15-M, una revolución social

 

El caluroso domingo del 15 de mayo, San Isidro, una manifestación recorrió las calles y avenidas más céntricas de Madrid. Continuó en Sol, donde tenía previsto terminar a las ocho de la tarde. Los medios de comunicación no habían calibrado la envergadura de la propuesta de una desconocida “Democracia Real Ya”, no más lejos de una nota de color en la escaleta del fin de semana. La plataforma, germen del Movimiento 15-M, sí había tenido cierta difusión por las redes sociales. Éste fue el germen de una revolución social, que ha traspasado las fronteras españolas.

La Fuente de la Cibeles, testigo mudo de acontecimientos históricos como los bombardeos sobre Madrid en la Guerra Civil o la celebración del Mundial de Fútbol de 2010, vio desfilar a miles de personas el pasado día de San Isidro. Este 15 de mayo, la marea humana que caminaba por las calles de Madrid no festejaba a su patrón. No estaba para fiestas. Había salido de casa movida por un llamamiento hecho a través de “Democracia Real Ya”, una plataforma, que se había colado en el imaginario colectivo gracias a las redes sociales. Facebook y Twitter actuaron hace meses de enlaces directos a la página web de sus organizadores, un blog que rezaba la consigna “Hacia un nuevo mundo”. Y con este lema, una manifestación desafió al calor y las ganas de fiesta, al período electoral y a la incredulidad de quienes pensaban que en España era imposible agitar las mentes ante una situación de crisis social y política, reflejada en encuestas y en el desapego a la actualidad.

El 15 de mayo salieron a la calle diversos sectores sociales. No era un colectivo que se reconocía en sí mismo más allá de tener en común un profundo malestar con la clase política. Daba igual si de derechas o de izquierdas. El descreimiento, en general, y una asfixiante situación económica y de recortes sociales sacaron, por fin a la calle, a los jóvenes. Los sociólogos se habían preguntado estos últimos meses el porqué de tanta parálisis. Por qué si otros países como Francia revientan sus calles por un encarecimiento de las tasas universitarias o una subida del transporte nuestros jóvenes no alzan la voz contra una situación indigna y avergonzante. No en vano, España es el país con la tasa de paro más alta entre los menores de 25 años. Nada menos que un 40%. Jóvenes con estudios y sin trabajo, con aspiraciones e intereses en la vida, pero sin oportunidades certeras, mileuristas y en el mejor de los casos firmando un contrato de trabajo temporal, sobreexplotados y sin perspectiva de mejora. Esta situación, que se ha venido deteriorando desde el estallido de la crisis económica y financiera en el año 2008, había fraguado el germen de una protesta, que venía gestándose silenciosamente en Internet, pero a la cual la clase política no había prestado excesiva atención.

Aquella manifestación transcurrió con normalidad. Pacífica es el calificativo en el que muchos coincidieron para una marcha que unía a jóvenes de distintas ideologías, tribus urbanas, como lo llamarían los sociólogos. Hartos de la corrupción política, del fracaso laboral, de formarse hasta los treinta años o más, de no poder aspirar a un trabajo decente, un salario digno y una perspectiva de futuro vieron en “Democracia Real Ya”, el altavoz para clamar alto y claro su indignación. Pero, a ellos se unieron esa tarde, aunque en menor medida, otras generaciones: padres y madres, que pagaron sus estudios, una educación pensando en que estos jóvenes, hijos de la democracia, se iban a comer el mundo. Y el mundo se los ha comido a ellos. Así las cosas: la realidad ha chocado con sus ilusiones y esperanzas, y esos hijos por los que apostaron siguen comiendo de su pan a los treinta años. Son padres, que podrían o deberían ser abuelos, que se han visto en la encrucijada de seguir manteniendo una familia, que no sigue el curso natural, el que ellos siguieron en su día. Todo por lo que lucharon hace tres décadas no ha dado el resultado esperado.

Plantados en la Puerta del Sol, que también lo ha visto todo en la vida, esa tarde del 15 de mayo, el tiempo se detuvo. Y ahí comenzó la revolución social: en el kilómetro cero, en el punto de partida de todos los caminos que recorren nuestra geografía y en el lugar donde millones de españoles hacen balance y cuenta atrás al terminar al año, el punto en el que confluyen las ilusiones y esperanzas para el año próximo. Qué mejor sitio para convertir una marcha pacífica de protesta en un movimiento social, en una revolución de la sociedad civil contra la clase política.

Sí. Los dardos de los que se han dado a conocer como “indignados”, van dirigidos a ellos: los políticos. Por qué mantener a diputados que no cumplen con sus funciones, que no acuden a todas las sesiones parlamentarias, que cobran un sueldo que supera los 3.000 euros sin contar dietas, por qué se permite la corruptela política y se la premia con cargos, por qué no se castiga desde dentro de las formaciones, los dos grandes partidos. Son algunos de los temas de debate, que recorrieron las calles, que se aunaron en una sola voz, por fin, el 15-M. “Democracia Real Ya” encendió esa mecha, que prendió en forma de lonas de azul y tiendas de campaña, que de manera espontánea colonizaron Sol y popularizaron lo de “No hay pan para tanto chorizo” o “No soy Antisistema, el Sistema es antiyo”. Y lo convirtieron en la madrugada del 16 de mayo en la República de la sociedad civil. Los aledaños cubiertos con andamios de obra se adornaron con pancartas de protesta contra los políticos, acusados de ladrones, y contra los especuladores, que han llevado a España al punto en que se encuentra: al borde del abismo en el que se halla una juventud con un pie en el vacío. En el limbo.

Esa madrugada, la imagen de la Puerta del Sol repleta de miles de personas, que por efecto llamada, se fueron sumando, rompió las barreras entre generaciones. Hijos indignados, padres indignados y, en conjunto, españoles indignados fueron sumando voces a la República de la protesta, que se erigió en asambleas, como órgano básico de funcionamiento. A lo largo de la semana electoral, la Puerta del Sol exportó a otras capitales de provincia el Movimiento 15-M. A “Democracia Real Ya” se sumaron otros colectivos y organizaciones. Desde ese día, se han celebrado asambleas. En las generales, se han ido tomando decisiones acerca de cómo afrontar el futuro del Movimiento, las actuaciones a seguir, las peticiones o exigencias a la clase política. En definitiva, se ha confeccionado la propuesta de cambio. Al tiempo que una asamblea general, reunida a las ocho de la tarde cada día, el organigrama de Sol ha abierto foros de Medio Ambiente, de Educación, de lo Legal y así un número determinado de temáticas, que preocupan a la ciudadanía.

Sol se ha transformado en un Ágora griega. Mayores, jóvenes, jubilados, parados, empleados, curiosos, turistas. Todos han participado de la revolución social y de la toma de decisiones. Se han recabado firmas para pedir, entre otras cosas, un cambio en la ley electoral, que rompa con el bipartidismo. Se ha solicitado, por ejemplo, la supresión del Senado, que supone un gasto ingente cuando en la práctica es una Cámara (Alta) vacía de contenido y meramente simbólica. Y se ha exigido, en un alarde de incredulidad, que los políticos con cuentas pendientes con la justicia, que sean retirados de los cargos públicos y devuelvan lo que han robado.

La creatividad y la originalidad, tan inherentes al espíritu de los españoles, salió a flote en las centenares de pancartas, que dieron la vuelta al mundo en la primera semana de la “Spanish revolution” sacando el color a la clase política, que comenzó mirando hacia otro lado y terminó siendo desplazada en plena campaña electoral del 22-M por un movimiento social que les ha pillado con el paso cambiado, prueba fehaciente de que la política española no vive apegada a la realidad y a los problemas graves que azuzan a los ciudadanos. Los miles de jóvenes, que componen ese colectivo de protesta, han sacado las vergüenzas de la crisis social y política a relucir, la han colocado donde la indignación quería: abriendo portadas de periódicos internacionales y en lo sumarios de informativos de todo el mundo. Y han conseguido que prenda la llama en otros países europeos, donde la situación es similar a la española: Portugal y Grecia, Pero, también, otras capitales han protestado con Madrid. Son ciudades como París o Londres, que no entienden por qué es la gente de a pie la que está pagando el precio de una crisis que no ha provocado.

Tras varias semanas de protesta, bajo la atenta mirada de unos políticos que han contenido la respiración, el Movimiento 15-M se recompone. Vuelve al lugar de dónde salió: las redes sociales convertidas en foros y en el lugar donde se van a generar las convocatorias de llamada a la protesta. Una de ellas será el próximo 19 de junio y finalizará en el Congreso de los Diputados. Antes, los “indignados” están llamados a boicotear las tomas de posesión de los cargos electos el 22-M. Posteriormente, se iniciará una marcha desde distintas ciudades españolas, que culminará multitudinariamente en Madrid, el 17 de julio, en la República de Sol, donde el Movimiento 15-M nunca se pone.