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ANÁLISIS GRÁFICOS

Análisis gráficos

El desenfoque de la labor del voluntario

 

Ser voluntario, una opción que aproximadamente 93 millones de ciudadanos de la Unión Europea ha tomado. Pero ¿qué es ser voluntario? En este año en el que la UE ha decidido celebrar el Año Europeo del Voluntariado, echamos un vistazo a cifras y motivaciones.

El trabajo voluntario se entiende como la realización altruista y desinteresada de una labor, generalmente dentro de una entidad de acción social, cultural, educativa, etc., sin recibir retribución económica a cambio. Es una forma de participación y compromiso social aparentemente muy clara y, por decirlo de alguna forma, un intento de facilitar parte de la solución a diversas problemáticas sociales tanto a nivel local como a nivel internacional.

Aunque existe legislación al respecto, la cuestión del trabajo altruista no está a la práctica excesivamente controlada. La prueba está en la falta de registros realmente fiables de los que, al menos España, carece. Aún así, entre estimaciones más o menos cercanas a la realidad, vemos que Austria es, con un 60% de su población realizando trabajos voluntarios, el país de la UE más participativo en la materia. Le siguen Holanda con un 55% y Alemania con un 52%[1].

Para ver la cuestión con perspectiva y no quedarnos exclusivamente con la realidad de nuestro entorno inmediato, observemos que en la UE la relación entre el número de voluntarios y la población total es de 93 millones[2] frente a 500 respectivamente y en Estados Unidos, de 61.8 millones[3] frente a los 305 que pueblan el enorme país americano. Ciertamente una proporción bastante equilibrada a ambos lados del Atlántico.

España, con un escaso 18%, es uno de los últimos países del ranking de la UE que cierra con el 10% de Bulgaria, muy lejos ambos del 34% en el que se encuentra actualmente la media de los 27.

Al parecer, la mayor parte de este 18% concentra su labor en asociaciones vecinales y de ámbito escolar, deportivo y cultural principalmente. A nivel de la UE vemos que priman, por orden de participación, los siguientes sectores: un 24% opta por prestar sus horas de trabajo altruista en clubes deportivos o de actividades al aire libre, un 22% en asociaciones educativas, artísticas, musicales y culturales, un  17% en organizaciones de caridad o ayuda social, un 16% en asociaciones religiosas y un 13% en sindicatos. Otro dato a tener en cuenta es que en la UE priman los voluntarios con formación superior a la media.

Como forma de favorecer el voluntariado, dar a conocer esta opción a los ciudadanos de la UE y sensibilizarles acerca de su relevancia,  así como de mejorar su calidad y reconocimiento desde el punto de vista de las entidades que trabajan con voluntarios, la Comisión Europea tomó la decisión de celebrar en el 2011 el Año Europeo del Voluntariado.

Esta campaña supranacional que está compuesta por actos en diversos países, conferencias, cobertura mediática a doc para hacer llegar estos objetivos a toda la UE, etc. tiene un presupuesto de 8 millones de euros, además de otros 3 para acometer las acciones preparatorias que ya se llevaron a cabo durante el pasado año[4].

Las diferencias de participación por países, algunas muy significativas, nos llevan a preguntarnos cuáles son los verdaderos motivos que llevan a un tanto por ciento tan alto como puede ser el de Austria a trabajar de forma altruista en contraposición al 10% búlgaro. ¿La falta de información, que daría sentido al esfuerzo económico y organizativo de la Comisión Europea por extender la cultura del voluntariado a todos los rincones de la Unión? Posiblemente la respuesta tenga más que ver con el nivel de vida, el pasado histórico del país y/o su cultura, educación, etc.

Por otra parte la relevancia del voluntariado, como veremos, no siempre está relacionada con el reflejo de una sociedad comprometida y solidaria. De entrada, cabría preguntarse por qué le interesa a los Estados promover el voluntariado. ¿Para lograr una ciudadanía más cohesionada y participativa? Posiblemente, pero también, por una evidente cuestión económica. Lo mismo puede ocurrir en el caso de algunas ONG, asociaciones etc. que acogen voluntarios y que, lamentablemente, en no pocos casos, carecen de recursos económicos. Por supuesto, contar con personal voluntario, igual que con un buen número de socios, supone tener una base social de apoyo que da credibilidad a sus acciones,  pero también, en ocasiones, puede ser una forma de reducir el número de contrataciones al mínimo posible.

Es ésta un arma de doble filo pues según la lógica y el ‘Diagnóstico de la situación del voluntariado de acción social en España’[5], uno de los principales motivos por los que los voluntarios abandonan, tiene que ver con la sensación de que recaen sobre ellos excesivas responsabilidades.

Por otro lado, según el mismo documento, las motivaciones para ser voluntario son variadas y no siempre puramente altruistas. Desde querer contribuir a la lucha contra la pobreza, la exclusión y otros grandes males de la actualidad hasta adquirir competencias laborales, llenar el tiempo libre, conocer gente nueva o sentirse en general mejor consigo mismo.

En resumidas cuentas, a veces llama la atención ver que alguien de nuestro entorno, sobre todo si no nos movemos en el Tercer Sector, toma la decisión de ser voluntario. En una sociedad como esta en la que la que la economía está presente en prácticamente todos los ámbitos de la vida, puede resultar extraño ver a alguien trabajar por los demás aparentemente sin buscar nada a cambio. Habría que preguntarse entonces  las verdaderas razones que llevan a esta persona a ser voluntario.

El por qué es positivo cuestionarse los motivos tiene fácil explicación. La aportación del voluntario, sobre todo cuando se centra en la acción directa sobre los beneficiarios del programa en el que colabora, debería tener más que ver con la tranquilidad de una labor realizada por deseo propio, la paciencia de quien está en un lugar porque así lo ha elegido libremente y el tesón de quien trabaja exclusivamente por mejorar el estado de las cosas que con otros motivos. Esa labor, además, no debería en ningún caso suponer una gran responsabilidad que le agobie empañando entonces esos valores intrínsicos al trabajo voluntario que los trabajadores asalariados no siempre tienen la oportunidad de contemplar por falta de tiempo, exceso de tareas, etc. a pesar de lo necesarios que pueden llegar a ser cuando de lo que hablamos es de trabajar por y para personas.

A la práctica, en demasiadas ocasiones, y seguramente más desde el apremio de la crisis económica, muchos voluntarios son jóvenes desempleados con deseo de formación e incluso de una oportunidad laboral a medio plazo en esa misma entidad. Razones respetables desde luego pero que quizá no benefician a la consecución de esos objetivos relacionados más con formas de estar que con cuestiones puramente prácticas.

Por otra parte, las entidades no siempre ven el trabajo voluntario como forma de sensibilización de la ciudadanía, de fomento de la participación social, si no como forma de sustituir personal que realiza un trabajo remunerado por mano de obra sin coste que además, en un alto porcentaje, como hemos visto, cuenta con una alta cualificación.

Una de las motivaciones para la celebración del Año Europeo del Voluntariado es la sensibilización de la población ante lo que puede aportar el trabajo desinteresado pese a que hablamos de Europa, un continente super-conectado y sobre-informado cuyos ciudadanos de sobra conocen ya (al menos si están mínimamente interesados) las actuales heridas sociales  y los medios a su alcance para cerrarlas.

Otra de las motivaciones parece ser homenajear la labor de esos más de 90 millones de personas que ya son voluntarios actualmente en la UE cuando el verdadero valor del voluntariado reside en gran parte en un estar sosegado y más bien silencioso que encuentra la satisfacción en la propia acción realizada.

 


[1] 2011: Año Europeo del Voluntariado. Programa nacional del Reino de España; Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.

[2] EYV 2011: Enfoque UE. Cifras sobre voluntariado en la UE; Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.

[3] Según los datos y cifras; Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos.  Recurso consultado el 26 de marzo de 2011.

[4]European Year of Volunteerin 2011. The EU has designated 2011 as the ‘’European Year of Volunteering’’; European Commission.

[5] Diagnóstico de la situación del voluntariado de acción social en España; Observatorio del Voluntariado. Plataforma del Voluntariado de España.