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ANÁLISIS GRÁFICOS

Análisis gráficos

Estados Unidos, la convivencia religiosa en un Estado laico


Estados Unidos, con una superficie de 9,83 millones de kilómetros cuadrados y más de 310 millones de habitantes, es una de las naciones con más diversidad étnica y cultural del mundo debido a su inmigración a gran escala, existente desde los orígenes mismos del país. Esto ha hecho que diferentes culturas y religiones hayan coexistido a lo largo de su historia, practicándose en su territorio todas las grandes religiones del planeta e incluso creando y desarrollado nuevos movimientos religiosos.

Cada religión tiene unos dogmas, principios y prácticas propios que siguen sus fieles, que caracterizan y diferencian a cada confesión. Así pues, los varios cientos de millones de estadounidenses, seguidores de unas y otras, tienen prácticas diferentes que repercuten en la cultura del país, sus costumbres e incluso en la importancia política que se le otorga, involucrando también su legislación. Pero, ¿cómo puede ser que pese a declararse Estado laico sea un país religioso?, ¿cómo regula la legislación tanta diversidad para que sea efectiva la convivencia?, ¿cómo influyen las costumbres religiosas en el empleo? Analizar todas las religiones y su convivencia en el tercer país más grande del mundo en cuanto a superficie terrestre y población resulta tarea de encaje de bolillos, pero para entender las relaciones interculturales en el país se revela necesario reflexionar sobre su coexistencia, influencia y límites en otras materias como la legislación o incluso en el empleo.

El panorama actual religioso en Estados Unidos es muy variopinto. La mayoría de la población se declara cristiana (el 78,4%), de ellos, la Iglesia protestante representa un 51.3%, la Católica un 23.9 %, la Mormona con un 1.7 %, los Testigos de Jehová 0.7 %, la Ortodoxa un 0.6 % y el 0.3% restantes son Evangélicos, Tradiconales, Afroestadounidenses, Bautistas, Metodistas, Pentecostales, Presbiterianos y Episcopales. Tras los cristianos, los judíos cuentan con el 1,7 % de seguidores, los budistas con el 0,7%, los musulmanes con un 0,6% y los hindúes con un 0,4%. Por último, un 16, 1% de la población afirma no estar afiliado a ningún grupo en particular o se declaran ataeos u agnósticos.

Pese a la amalgama de religiones ya incluso desde los orígenes del propio país, ninguna de ellas se ha alzado como religión dominante, por lo que se proclamó Estado laico, adoptándose así una solución práctica para respetar el libre ejercicio de la religión.

En los años cincuenta ya existían unas 256 organizaciones religiosas diferentes, 200 de ellas siendo grupos reducidos o religiones minoritarias. Ahora, conviven numerosas confesiones y movimientos que muestran que pese a que Estados Unidos se proclama laico, es un país religioso que valora las creencias y las prácticas de los diferentes credos. De este modo, cada estadounidense que busca una solución a los problemas de la fe, puede encontrar satisfacción en alguna de las creencias allí profesadas, como si la religión se ajustase al individuo más que éste a la religión.

La diversidad religiosa, en la medida en que forma parte de la parte más inmaterial y profunda de la cultura (creencias, prácticas y costumbres), está impulsada por la inmigración, como relaciones internacionales culturales, y está protegida por la Constitución. De este modo, los inmigrantes se sienten libres de traer sus creencias y prácticas religiosas o incluso pueden cambiar su afiliación si lo desean. La Primera Enmienda de la Constitución estadounidense, promulgada en 1791, garantiza el libre ejercicio de la religión y prohíbe el establecimiento de cualquier Gobierno religioso así como que la legislatura haga leyes con respecto a la adopción de una religión o normas que prohíban la libertad de culto, de expresión, de prensa, de reunión o de petición. Además de regularse a nivel interno, la libertad religiosa está reconocida y limitada por el derecho internacional en varios documentos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Declaración de Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones.

Al hablar de religión, de sentimientos de veneración y de normas morales para la conducta individual y social también entran en juego las prácticas rituales a parte de la oración y esto influye en diversos aspectos culturales e incluso en materia de empleo, ya que en determinados aspectos éstas prácticas pueden llegar a ocasionar debates internos en las empresas. En materia de empleo, la Ley de Derechos Civiles de 1964 prohíbe la discriminación por raza, color, religión, sexo u origen nacional. Esta ley contra la discriminación religiosa se aplica en todas las empresas estadounidenses con más de 15 empleados y en base a esto, la Comisión para la igualdad de oportunidades en el empleo (EEOC por sus siglas en inglés), defiende que los empresarios deben acomodar las prácticas religiosas de los empleados a menos que el hacerlo cree graves consecuencias para la conducción del negocio. Esta medida no sólo abarca a las principales religiones, sino que abarca toda creencia moral o ética sobre el bien o el mal que tenga cada individuo y además protege a quienes no tengan creencias religiosas.

Lo que es natural es que dentro de tanta diversidad religiosa reconocida en Estados Unidos, también existan límites que dicta la propia ley que las protege, es decir: la Ley de Derechos Civiles, aunque también se puede acotar esta libertad cuando entran en juego la seguridad, el orden, la salud o la moral pública o los derechos y libertades fundamentales de los demás. Como ejemplo a esta limitación religiosa, el Tribunal Supremo estadounidense determinó en 1986 que la Claúsula de la Libre Expresión (la Primera Enmienda), no eximía a un capitán judío de la Fuerza Aérea, que llevaba yarmulke (típico gorro judío), de cumplir los reglamentos referidos al uso del uniforme oficial y que prohibía portar artefactos en la cabeza en el interior de un local.

Del otro lado de la moneda, aquel referido a la discriminación religiosa existente en EEUU, encontramos que las denuncias por esta causa ante la EEOC se han duplicado ascendiendo a más de 2880 desde comienzos de la década de los noventa, cuando la inmigración amplió la diversidad cultural y religiosa en el país. Estas denuncias van desde casos de despido por llevar el velo musulmán durante el Ramadán, pasando por empresas que obligan a cristianos a trabajar los domingos hasta llegar a la negativa de algunos conductores de taxi musulmanes originarios de Somalia que se negaban a llevar a pasajeros porque veían o sospechaban que llevaban alcohol en su equipaje.

En definitiva, Estados Unidos es capaz de integrar, limitar y adaptar la variedad de religiones a su cultura, por ello constituye un buen ejemplo de integración y más aun en la actualidad cuando conviven muchas religiones minoritarias e incluso se crean nuevas como la Cienciología o Los Prósperos. Además de promover la convivencia y libertad religiosa a nivel nacional, va más allá y cada año el Departamento de Estado elabora un Informe oficial que presenta el estado de la libertad religiosa en el mundo. En este contexto, la aprobación por unanimidad en el Congreso, en 1998, de la Ley de Libertad Religiosa internacional fue un paso más para reforzar una cuestión de interés en la política exterior del país, aportando nuevos medios para la promoción y protección de la libertad religiosa.