Pakistaníes en España: claves de su proceso migratorio
Según el censo del Instituto Nacional de Estadística, a fecha de 1 de enero de 2009, residen en España un total de 5.708.940 inmigrantes, lo que equivale al 12.2 % de la población española; del total de extranjeros, 52.705 proceden de Pakistán. Este colectivo que aquí nos ocupa, es uno de los que más visto incrementado su número en los últimos años en nuestro país, sobre todo en grandes núcleos urbanos como Barcelona y Madrid.
Existen pocos estudios sobre el por qué de la llegada de este colectivo con escasa relación con nuestro país, pero si atendemos a su evolución histórica, podemos deducir algunas conexiones que nos explican la situación.
Pakistán es el sexto país más poblado del mundo, con casi 185 millones de habitantes. La historia del mismo, se remonta a poco más de sesenta años, cuando en agosto 1947 y tras la descolonización inglesa, se institucionalizó la partición de la India y Pakistán atendiendo a criterios religiosos, declarándose así el estado musulmán de Pakistán.
La heterogeneidad de la sociedad pakistaní, donde conviven diferentes lenguas, culturas y etnias hace que la conciencia global de un estado nacional sea difícil de conseguir, lo que implica una compleja estabilidad política, social, económica y religiosa.
Después de que los colonos ingleses abandonaran el territorio, la seguridad del país se ha visto siempre amenazada por intereses personales de dirigentes y élites político-religiosas que han provocado una situación más que inestable, protagonizada por gobiernos efímeros, asesinatos de dirigentes y frecuentes golpes de estado. A pesar de ser identificado como país islámico, conviven grupos de culto católico, hindú y budista, además algunos grupos islámicos radicales en el NO, frontera con Afganistán que hacen más compleja si cabe, la situación.
Por otro lado el desigual reparto de riqueza, unido a la crisis económica, fomenta una fuerte estratificación social formada por una escasa y débil clase media y altos índices de pobreza. A pesar de las garantías de libertad que ofrece su Constitución, el respeto a los derechos humanos dista de ser una realidad en el país, donde además de mantener vigente la pena de muerte, existen elevados índices de discriminación hacia mujeres y niños que apenas cuentan con derechos propios. Es por todo esto, según varias encuestas, que los principales motivos de inmigración de los pakistaníes a nuestro país son, la búsqueda de un trabajo que les permita mejorar su nivel de vida a ellos y sus familias, el elevado nivel de inseguridad que existe en su país y el nivel que, según ellos, si pueden alcanzar aquí.
Pero, ¿por qué la elección de un país como España para migrar, tan alejado histórico y culturalmente? Las relaciones entre Pakistán y España, se inician en 1951 y se basan en sus inicios en relaciones de tipo económico que en los últimos años han incrementado considerablemente, por la supresión de aranceles de aduanas en mercancías tales como, en el sector textil, cuero, material deportivo artesanía…
Desde la apertura y sobre todo desde los años 70, llegan inmigrantes pakistaníes en su mayoría procedentes de Inglaterra, ya que tras la descolonización, muchos de ellos, escogieron el país anglo como destino. Fue justo en esta década cuando la política inglesa de inmigración endureció las condiciones de vida de los pakistaníes en la isla, por lo que se vieron obligados a buscar nuevos destinos de asentamiento. En ese momento, España se encontraba en plena expansión económica debido a la apertura del régimen franquista y será la explosión industrial catalana y diversas empresas mineras de León y Teruel, las que más población inmigrante empleen, entre ellos al colectivo pakistaní que nos ocupa. Esta primera fase de asentamiento, será la que hoy en día marque la distribución geográfica del colectivo pakistaní en nuestro país, ya que cuando la situación de los primeros se hace estable, las familias de éstos vienen a los pocos años, bajo el marco de las políticas españolas de reagrupación familiar.
A mediados de los años 90, las estadísticas muestran un tímido incremento de este colectivo, pero no será hasta el año 2000 cuando se aprecie un notable crecimiento del mismo.
Los pakistaníes que llegan a España, son en su gran mayoría varones jóvenes en plena edad laboral (entre 24 y 44 años). Suelen tener en un nivel cultural medio-alto, pertenecientes a una clase media con capacidad para costearse el viaje inicial. Por su parte las mujeres lo harán después, debido a la reagrupación familiar que comentábamos anteriormente.
La ciudad de mayor concentración de pakistaníes en nuestro país es Barcelona concretamente en el barrio del Raval, que en 2007 contaba con más de 19.000 pakistaníes censados, seguida de La Rioja con casi 3.000. Madrid se sitúa en quinto lugar con algo más de 1.000 habitantes, detrás de Valencia y Tarragona. La gran mayoría, proceden de la zona norte Pakistán, de las provincia del Punjab y Cachemira, ambas, áreas de conflicto religioso ante el incipiente radicalismo islámico de la zona.
En cuanto a los oficios que desempeñan en nuestro país, se iniciaron en la industria, agricultura y la minería, como vimos antes, pero cuando esas necesidades fueron cubiertas, será el sector servicios, con aproximadamente un 65% del colectivo, el que emplee a un gran número de ellos. Casi la mitad de ellos, tienen un pequeño negocio propio orientado en su mayoría a la alimentación y locutorios telefónicos además de la venta ambulante de rosas muy común en ciudades como Madrid y Barcelona.
La relación entre los pakistaníes y los españoles no es del todo fluida. El colectivo pakistaní mantiene generalmente relaciones exclusivas con sus familiares y compatriotas, ni siquiera así con otras nacionalidades asiáticas. Se aprecia un fuerte hermetismo, que consideran clave para sus relaciones sociales. Los hombres actúan como líderes familiares y constituyen grupos de ayuda mutua que les proporciona mayor seguridad. Estos núcleos también se conocen como biradari y tienden a formar guetos en torno a los comercios que regentan funcionando en su mayoría, como centros de reunión. A esto debemos sumar que la mujer pakistaní raras veces sale sola a la calle si no es acompañada de su marido u otras mujeres, por lo que la inclusión de la misma a la sociedad civil y laboral es más que compleja.
Por otro lado, la presencia de grupos islámicos radicales en algunas zonas de Pakistán, han hecho que algunos medios de comunicación relacionen a todo el colectivo pakistaní con los talibanes y los atentados del 11-S que agravado por el desconocimiento de la población general española hacia Pakistán y su diversidad, hace que en muchas ocasiones el acercamiento sea más difícil aún si cabe.
Aún así, existen no pocas asociaciones culturales pakistaníes que permiten dar a conocer su cultura, potenciando de este modo el acercamiento a nivel social e institucional de la sociedad migrante y la de acogida como paso inicial para mejorar la convivencia.





