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ANÁLISIS GRÁFICOS

Análisis gráficos

Inmigración y mercado laboral: un matrimonio (cuasi) perfecto

 

La relación existente entre flujos migratorios y empleo es tan estrecha y directa que incluso podemos hablar de la existencia de un matrimonio en toda regla entre ambos conceptos. De hecho, son los nichos laborales en los que se acomodan las personas inmigrantes las que determinan que dichos flujos sean mayores o menores. Los tres grandes nichos laborales lo constituyen la agricultura, la construcción y el sector servicios –y dentro de este último tienen especial incidencia el turismo y sobre todo el trabajo doméstico y los cuidados personales-.

Así, en Comunidades Autónomas en las que estos sectores tienen relevancia el porcentaje de extranjeros es sensiblemente mayor que en otras en la que estos nichos laborales tienen menor importancia dentro de su entramado económico y laboral. En Baleares, por ejemplo, en 2010 dicho porcentaje asciende a un 21,9% -importancia sobre todo del turismo y de una inmigración de carácter turista-, en Madrid a un 16,6% -construcción y servicios domésticos y personales y en Murcia a un 15,8% -turismo, construcción y agricultura-. En el lado opuesto, nos encontramos con otras Comunidades Autónomas en las que el porcentaje no supera el 5%. Este es el caso de Asturias Galicia y Extremadura. Al respecto, y como pauta general, podemos destacar que es la franja mediterránea y Madrid las que muestran un mayor porcentaje de extranjeros y en el lado opuesto se sitúa la franja cantábrica y el interior del país.

Las características y necesidades del mercado laboral no sólo definen la cuantía de los flujos migratorios, sino que también determinan otras variables como la edad, el sexo o el origen de procedencia. De esta forma, la inmensa mayoría de la población extranjera que reside en España se encuentra en edad laboral, concretamente un 79,2%, frente al 65,9% de la autóctona, lo que refleja claramente que las personas inmigrantes vienen con el claro objetivo de obtener un empleo. Esta tesis se corrobora a su vez si observamos la tasa de ocupación de ambas poblaciones, que para la extranjera en el primer trimestre de 2010 según la EPA era de un 46,5% frente al 39,35 de la autóctona. Dicho de otra forma, la población extranjera trabaja –tiene un empleo- más que la autóctona, aún cuando tengan incluso una tasa de paro superior. Unido a todo lo anterior, la población extranjera mayor de 65 muestra un porcentaje sensiblemente inferior al de la autóctona. Por citar un caso extremo, en el País Vasco las personas extranjeras mayores de 65 años suponen el 1,8% del total frente al 18,5% de la autóctona.

En lo tocante al sexo, los nichos laborales determinan la prevalencia de un sexo u otro en cada área geográfica. Así, en Comunidades Autónomas o provincias en las que son importantes sectores laborales como la agricultura o la construcción suelen ser mayoría los hombres. En aquellas otras en la que el sector de los servicios domésticos o personales tiene cierta relevancia, en cambio, se da un equilibrio o incluso en algún caso un mayor peso de mujeres. En Almería, el porcentaje de mujeres se sitúa en un 42% y en otra provincia como Bizkaia, en la que el peso de los cuidados domésticos y personales es mayor, dicho porcentaje asciende hasta un 49,5% y hasta hace tan sólo uno o dos años en esta provincia había más mujeres extranjeras que hombres.

De igual forma, los nichos laborales hacen que también se de una cierta especialización. En sectores como la agricultura o la construcción es mayor el peso de los hombres procedentes de África –Magreb y África Subsahariana- y de Rumanía. En el sector de los cuidados domésticos y personales prevalece la mujer latinoamericana. Con datos estas tendencias se observan muy marcadamente. Así, en una provincia como Almería en la que la agricultura tiene una gran relevancia el porcentaje de personas procedentes de África suponen el 37% del total. En Madrid, en cambio, donde el peso de los cuidados personales es mayor este porcentaje desciende a un 11,7%. Como puede pensarse, estos datos se invierten para la población latinoamericana, ya que en Almería tan sólo hay un 12%, frente al 42,6% de Madrid.

En resumidas cuentas, la inmigración no se da en absoluto de forma caótica y desordenada y los flujos migratorios atienden a factores y determinantes totalmente ligados a las necesidades de nuestro mercado laboral. Esta afirmación se ve corroborada con un dato como el de variaciones residenciales en el País Vasco y que nos indica que seis de cada diez personas extranjeras que han llegado a dicha Comunidad Autónoma lo han hecho directamente desde su país de origen. Si interpretamos este dato parece obvio que puede afirmarse que estas personas aunque no tuvieran un contrato de trabajo en origen sí que tenían un trabajo apalabrado en destino. Algo por otro lado nada novedoso y que se hadado ya en otros procesos migratorios anteriores, tanto interiores como exteriores.

Este círculo virtuoso que se ha dado en España entre empleo y flujos migratorios se ha visto alterado con la irrupción de la crisis económica y sobre todo a partir del año 2009. ¿Qué va a pasar en los próximos años? Parece que se está dando una cierta ralentización en la llegada de personas extranjeras en el último año. Sin embargo, no parece plausible plantear la hipótesis que como consecuencia de la crisis se va a dar un divorcio entre ambos conceptos. Más bien, podríamos pensar que nos encontramos ante una seria crisis matrimonial que podrá ser superada y que en los próximos años el matrimonio volverá a reconstruirse, aunque seguramente no con la fogosidad y el amor de años anteriores. Tal y como la mayoría de los matrimonios…