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ANÁLISIS GRÁFICOS

Análisis gráficos

Bosques, una pérdida isostenible

 

Los bosques son las grandes reservas de biodiversidad de la Tierra,  además son proveedores de prestaciones conocidas como “servicios ambientales” que en muchas ocasiones son difíciles de valorar. Esto último, es debido principalmente a la dificultad de otorgarles un valor monetario -la mayoría son intangibles-  y a que  vivimos cada vez en un mundo más artificial transformado a medida de la especie humana. Desde un punto de vista individual los bosques son apreciados como los espacios donde ir a pasear y tomar aire fresco los domingos, que ya es importante, pero los bosques nos ofrecen mucho más.

Son cuantiosos los servicios ambientales y bienes que nos brindan estos extraordinarios ecosistemas, entre ellos la crucial capacidad de ser sumideros de carbono atmosférico,  protección del suelo de la erosión, alberges de biodiversidad  que ni siquiera hemos llegado a comprender y la belleza de sus paisajes. Otros servicios que pueden pasar más desapercibidos pero no menos importantes  son  la regulación del ciclo del de agua y su calidad, su decisivo papel en el clima,  en la formación de suelo, en el reciclado de nutrientes,  la polinización y en muchos lugares del mundo la preservación de valores culturales. Por otra parte, los bienes extraídos de los bosques para aprovechamiento humano son la madera, los animales, la leña, frutos, plantas y agua.

Para comprender la dimensión de la importancia de los bosques y las razones que nos comprometen a su conservación y desarrollo, no hay nada mejor que arrojar unas cuantas cifras. En primer lugar diremos que los bosques ocupan alrededor de un 30% de la superficie emergida de la Tierra, de los que 36% son selvas. A continuación sabemos que contienen el 80% de la biodiversidad terrestre del planeta y acogen en su seno el hogar de nada menos que 300 millones de personas. El sustento de 1,6 billones de personas depende del bosque, tanto que el comercio de productos obtenidos del bosque genera por año 327 billones de dólares, según datos de las Naciones Unidas.

A nivel mundial se pierden cada año, según datos de la FAO, 13 millones de hectáreas de bosque, cifra escandalosa se mire por donde se mire. Los expertos aseguran la causa de estas pérdidas es el ser humano derivada de sus actividades y su mala gestión de los recursos forestales. Por otro lado, la mayor parte de los beneficios que se obtienen del bosque no están planificados o regulados y como consecuencia se produce sobreexplotación de recursos como la tala ilegal, quema del bosque para la conversión a terrenos agrícolas y ganaderos o asentamientos humanos, explotaciones mineras o petrolíferas degradación o creación de grandes infraestructuras y pérdida forestal.

Por todo lo anterior, el año 2011 ha sido declarado como “Año Internacional de los Bosques” por la Asamblea General de las Naciones Unidas, los objetivos universales se plantean son la ordenación sostenible, la conservación, el desarrollo de los bosque y estrategias de reforestación. Para transmitir las ideas y valores que se proponen como objetivos,  a lo largo de este año se celebrarán actividades para la sensibilización de ciudadanos, instituciones y empresas.

Nuestro país es reflejo de la situación a nivel mundial, al igual que los bosques en todo el Planeta, España pierde superficie forestal cada año. Esto es debido esencialmente a los incendios en su mayoría de origen antropogénico, al uso de tierras para agricultura, ganadería y urbanización, resultando que la mitad de la potencial superficie forestal se encuentra desarbolada. Por poner un ejemplo, los carrascales, las carballeiras y los robledales ibéricos, junto a las formaciones canarias de sabinares, conjuntos emblemáticos de nuestros paisajes, se encuentran casi en extinción.

El Plan Forestal Español (2002-2032) propone una serie de medidas para el desarrollo de políticas forestales basadas en los objetivos universales que propone la ONU mencionados anteriormente, además de la participación pública y social en la formulación de las estrategias. Entre las medidas propuestas destacan la restauración de los bosques más amenazados como acción prioritaria, la realización de inventarios de especies, cartografía, ordenación del territorio y de los recursos forestales, la gestión forestal sostenible, elaboración del Plan Español de Dehesas, certificación forestal, fomento de la selvicultura, prevención de incendios forestales, conservación de la diversidad y fomento del asociacionismo forestal.

La participación pública y de las asociaciones locales es fundamental a la hora de diseñar dichos planes, siendo una manera activa de colaborar en el mantenimiento de la masa boscosa. Otras maneras activas de colaborar son simplemente ir al campo y plantar un árbol teniendo en cuenta el tipo de vegetación de la zona donde queramos  sembrarlo, apadrinar un árbol o colaborar con algunas de las múltiples asociaciones o fundaciones de apoyo a la naturaleza, denunciar malas prácticas y delitos contra la naturaleza y por último, divulgar  y acercar a la ciudadanía de la importancia y el valor de estos cruciales ecosistemas.