Trabajar por y para África
Echando un vistazo a los 47 años de vida de la Unión Africana (UA), se puede sacar una conclusión clara: el trabajo ha sido una constante entre los miembros de la organización. Los resultados de estos esfuerzos pueden parecer escasos, pero es que la labor que tienen por delante los países africanos es de unas dimensiones enormes. Durante el último mes de julio dicha organización internacional ha celebrado en Kampala (Uganda) su 15ª Cumbre ‘Salud infantil y materno-infantil y Desarrollo en África’, en la que se tomaron importantes decisiones en temas de todo tipo que afectan el día a día de millones de africanos.
Tras este encuentro, la Unión Africana se ha propuesto emprender una serie de acciones en varios Estados miembros que para alcanzar, en particular, tres Objetivos de Desarrollo del Milenio: reducción de la mortalidad infantil; mejorar la salud materna y combatir el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades. En relación con este último punto, la organización insta a los países a implementar la conocida como Abuja Call, a través de la que se pretende fortalecer los sistemas sanitarios, financiar la investigación médica, asociarse con relevantes inversores y aproximarse desde diferentes sectores al control de enfermedades.
Pero éste no es el único ámbito en el que pretende trabajar la Unión Africana. Por otro lado, se encuentra el estado de la Paz y la Seguridad en África, campo en el que la organización ha instado a varios países a seguir unas líneas determinadas. Según la UA, Madagascar debería seguir el proceso apuntado por la organización para restablecer el orden constitucional en el país. Además ha instado a los partidos de las Islas Comoras a trabajar de buena fe para celebrar las elecciones a la Presidencia de la Unión y a los Gobernadores de las Islas Autónomas.
La Asamblea de la UA también ha reafirmado en esta cumbre su apoyo al Gobierno Federal de Transición de Somalia, uno de los países más golpeados por violencia, al tiempo que condenaba los ataques y actos violentos perpetrados por Al Shabab y otros grupos terroristas que actúan contra la población, la Misión de la UA en Somalia (AMISOM) y las autoridades de este país del Cuerno de África. En este sentido la Unión Africana ha anunciado que planea idear nuevas fases de despliegue de la AMISOM, que recibirá el apoyo de las Fuerzas de Resistencia de África (ASF) una vez esté operativa.
En la misma región del Cuerno de África, la organización africana se ha ofrecido a Eritrea y Etiopia para asistirlos y sobrepasar el punto muerto en el que se encuentra el diálogo para normalizar las relaciones.
Esta lista de peticiones de la UA se completa con Chad, República Centroafricana, Costa de Marfil, Níger, Guinea, Mauritania y Guinea-Bissau; países de los que la organización está pendiente por sus procesos electorales y de restablecimiento del orden constitucional.
Sin embargo, el país que más preocupación ha despertado en la organización africana es Sudán. El Consejo de Paz y Seguridad dependiente de la UA ha publicado este mes de julio un informe sobre la situación que vive la región sudanesa de Darfur. Según los datos de este estudio, cerca de dos millones personas (un 25% de la población de Darfur) están actualmente desplazadas y dependiendo de las agencias de ayuda humanitaria. En cuanto a la seguridad en dicha zona, el informe revela como en los últimos meses la situación se ha deteriorado gravemente debido a los intensos combates entre el Movimiento para la Justicia y la Igualdad y las tropas gubernamentales; los repetidos enfrentamientos entre la Armada de Liberación de Sudán de Abdul Wahid y las fuerzas del gobierno; y los choques entre diferentes grupos étnicos, en el oeste de Darfur. Además, la UA se muestra preocupada por la seguridad del personal de la misión de la organización en Darfur (MINUAD) y del personal de las agencias comunitarias.
Para solucionar esta situación insostenible, la UA propone un proceso de negociaciones global e inclusivo, que aborde todas las cuestiones relativas a la paz, la justicia y la reconciliación, además de implicar al gobierno de Sudán, los beligerantes, los partidos políticos, los desplazados, los refugiados, los jefes tribales, la administración autónoma, los grupos nómadas y la sociedad civil.
A la luz de todos estos temas puede parecer que el trabajo que tiene por delante la UA es interminable. Sin embargo, los objetivos marcados en esta última asamblea recordarán a la organización los pasos que tienen que dar: el cese de las hostilidades en todos los conflictos; la distribución de las provisiones humanitarias y el apoyo pertinente a sus países miembros y a sus fuerzas de seguridad. En definitiva trabajar por y para la paz de todo un continente, para que los africanos puedan superar los conflictos y la pobreza que les atormentan día tras día.





