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ANÁLISIS GRÁFICOS

Análisis gráficos

Reconstruir una paz justa en Palestina

 

Israel y Palestina. No hay conflicto más fotografiado, filmado o sobre el que tengamos más información a mano. Ese que suele aparecer como una de las llaves de los principales problemas geopolíticos mundiales, un problema enquistado e irresoluble, un foco de violencia y odio sin fin y una de las injusticias más acuciantes de resolver de un mundo que, por desgracia, no anda falto de ellas.

Sin embargo, sabemos muy poco de la dureza de la vida cotidiana de los palestinos. No hablo ya de lo que sucede en la cárcel a cielo abierto de Gaza, ni siquiera de violencia o atentados en la zona. Los habitantes de Cisjordania, zona en relativa calma tras el fin de la segunda Intifada, sufren las consecuencias de la ocupación israelí. Más allá de la mera presencia de soldados, la ocupación es un proceso que avanza en diferentes ámbitos, dificultando aún más las posibilidades de alcanzar una paz justa. Puestos de control arbitrario, los denominados checkpoints; el muro declarado “contrario al derecho internacional” por el Tribunal de la Haya en 2004 y que separa no sólo palestinos de israelíes, sino palestinos de palestinos o de sus cultivos y se adentra más allá de los límites conquistados por Israel en la guerra de 1967, sobre los que siempre se abordan las conversaciones internacionales; demoliciones de casas palestinas, más de 20.000 en Jerusalén Este en los últimos 40 años; asentamientos y colonos entre y dentro de pueblos y ciudades palestinas, como en Hebrón, que se apropian de la tierra y dificultan aún más la convivencia; diferentes sistemas legales; pelea y apropiación de recursos hidrícos, claves en la zona; sensación creciente de “apartheid”...

No hace falta recordarlo. Las dificultades para alcanzar una paz justa y una futura coexistencia entre palestinos e isralíes son enormes. Sin embargo, todo lo mencionado antes sigue motivando la preocupación y también la necesidad de actuación en la zona. Cada año acuden a Palestina cientos, miles de personas de muchos países dispuestas a aportar su granito de arena en la resolución del conflicto. Aportando su trabajo directo, en viajes solidarios para conocer la realidad o participando en manifestaciones y actos solidarios. Los internacionales somos un actor más, junto a partidos políticos, gobiernos internacionales, sociedades civiles... En los dos últimos años se ha podido comprobar el volumen de personas que van a la zona y su importancia.  Limitada ante la dificultad de alcanzar una paz justa, pero muy importante. Por la solidaridad que lleva a la zona. Por la energía que devuelve en sus países para contar todo lo que ve.

También se están germinando en la zona nuevas formas de actuación que intentar sacar de sus estrechos carriles a este enquistado problema. Por un lado, tenemos colectivos palestinos como los Comités Populares de Resistencia, que agrupan diversas iniciativas no violentas contra la construcción del Muro y otros problemas en pueblos como Bilin, Nilin, Budrus y otros. Lo más extraordinario de estas acciones es que también quieren romper el ciclo de la violencia, de acción-reacción, un discurso rompedor y  muy necesario en la zona. Por otro lado, siguen existiendo convocatorias como la manifestación semanal que organizan activistas israelíes contra las ocupaciones en el barrio jerosilimitano de Sheik Jarrah y que también atrae a internacionales y palestinos.

Estos colectivos no sólo buscan llamar la atención sino que están trabajando para volver a llenar de legitimidad la lucha palestina contra la ocupación, la que tiene por todas las injusticias que sufre a diario, con la no violencia como vía primordial para enfrentarse a ella por razones éticas y prácticas. Algo muy difícil, no exento de dificultades, pero extremadamente necesario. Por otra parte, están cobrando nuevo vigor experiencias antiguas de colaboración entre colectivos pacifistas israelíes y palestinos. Y es que es muy importante colaborar y apoyar estas iniciativas que intentan abrirse paso entre el sufrimiento, odio y la sangre acumulada con el difícil objetivo de tender puentes. Porque tender puentes en la zona es poner ladrillos en el edificio de una futura paz justa. Justo lo contrario que pretenden mantener el injusto estatus actual.  Y dentro de esa línea, es vital apoyar a ONGs isralíes como ICAHD (Comité Israelí contra el Derribo de Casas), Breaking the Silence (soldados israelíes que denuncian las prácticas cotidianas de su ejército en Cisjordania) o B'Tselem (que proyecta en Israel vídeos grabados por palestinos en los que se ve su dura vida cotidiana), entre otras. Su trabajo busca abrir una brecha en su sociedad, muy fanatizada en los últimos tiempos, con el claro mensaje de que la ocupación es injusta e inmoral. Y que Israel sólo tendrá una paz duradera si renuncia al enfrentamiento continúo y optar por alcanzar acuerdos con Palestina y el resto de sus vecinos.

Por estas razones varios colectivos decidimos participar en la octava edición de los campos de trabajo del ICAHD. Durante 15 días del pasado verano, 45 jóvenes voluntarios españoles reconstruimos y rehabilitamos cuatro casas, dos en Jerusalén Este y dos en Hebrón. Con la financiación de la AECID, Fundación Socialismo Sin Fronteras, Pau Ara i Sempre y Acción en Red Madrid, se rehabilitaron mucho más que cuatro hogares: cuatro historias torcidas más dentro de la dureza cotidiana de la vida en Cisjordania. La reconstrucción permitió dejar cuatro resultados visibles sobre el terreno, a la vez que conseguir la implicación en  el problema de las demoliciones.  Las excavadoras amenazan no sólo familias sino zonas enteras, en las que los mensajes suenan claro: ningún tipo de licencias para la población palestina; todo el esfuerzo para los colonos y unos asentamientos que, en muchas ocasiones, crecen en la cercanía. La experiencia al lado de las familias mostraba las duras vivencias cotidianas de las familias. Y además, permitió crear un bando, no por origen nacional o religión, sino por la justicia y la paz en la zona. Israelíes, españoles y palestinos contra las demoliciones. Y por una paz justa en Oriente Medio. Un bando que no querido disolverse al retornar a nuestro país. A través de la sensibilización, queremos lograr que nuestra sociedad exija una fuerte presión internacional para resolver de manera justa el conflicto.