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ANÁLISIS GRÁFICOS

Análisis gráficos

Made in China

 

La civilización prevalente ha ido girando del mediterráneo hacia el atlántico siempre hacia el oeste desde los tiempos de Persia. Desplazamiento del poder acompañado del sentimiento de pertenencia, nosotros; y enfrentamiento, contra ellos. Al hacerse pequeño el mundo, el hombre empieza a entender que "ellos somos nosotros y vosotros soy yo". Los niveles de toxicidad planetaria y la magnitud de los desplazamientos humanos durante los últimos treinta años no pueden ser considerados propios de un periodo de paz y sosiego. Desde el extremo más oriental del pacífico, podríamos pensar que asistimos al prólogo de una III Guerra Mundial que termina como lo hizo la II: la isla de Japón radioactiva y devolviendo a la atmósfera una nube radioactiva que dará la vuelta completa al planeta, esta vez en sentido inverso.

La amenaza nuclear contuvo el desarrollo de conflictos bélicos a la vez que gracias a la capacidad infinita de la nueva tecnología para generar energía propició que fuese adoptada como fuente alternativa por países que no quisieron entrar en la servidumbre del petróleo, Japón o Francia. El todo para todos favorecido por políticas socialdemócratas en el marco de un mercado de librecambismo global se encontró con sucesivas crisis petrolíferas que trasladaron el incremento del precio de la energía a la carestía de la vida. El sobrecoste que a la cadena de producción los estabilizadores propagan automáticamente en un entorno mundializado de comercio internacional aceleró la pérdida de valor adquisitivo de las monedas de los países con balanzas energéticas deficitarias. Las naciones buscaron la mejora competitiva que les facilitase mantener o encontrar su posición de prevalencia económica en el mercado global compartido. Los aliados, vencedores del anterior conflicto, confiados, se relajaron y basaron su estrategia en asegurar el mantenimiento del suministro de combustibles fósiles para mantener su forma de vida “heconomicista” y aprovechando la ventaja colonial, aplicaron su sobrevaloradas monedas como garantía del crédito. Los perdedores, Japón y Alemania, se pusieron a trabajar en la reconstrucción de sus países, pagar sus deudas de guerra y vender el excedente al resto del mundo. Pronto empezaron a verse productos "Made in Japan" o "Made in Germany" en todos los mercados del mundo.

La guerra había pasado de la trinchera al mostrador, no corría la sangre, corría el petróleo de un lado a otro en forma de baratijas o vertidos al mar y polución a la atmósfera. Confiados en la estanqueidad de los reactores nucleares el riesgo cierto al que exponían al planeta entero las manufacturas de bajo costo Japonesas comenzaron a destruir la capacidad  industrial del Atlántico Norte. Ciudades como Detroit menguaron en el número de habitantes y aumentaron el nivel de proletarización de sus obreros que olvidando su condición de trabajadores decidieron llevar un nivel de vida impropio y más cercano al de pequeños burgueses, sin contar que por muy bien retribuido y considerado que sea no dejaron de ser un factor trabajo dependiente de una renta que puede cesar en cualquier momento. Casos como Nueva Orleans en Estados Unidos que comenzó su declive en los años setenta recibió el golpe de gracia por un desastre natural como el huracán Katrina. Y ahora toca a Japón con Fukushima.

Rusia abrió la puerta para dejar salir a quien quisiera. China, sin ni siquiera generar excedente; pues no ha atendido las necesidades de su población al completo, se empeñó en vender todo lo que pudiera. Comenzaron a verse los productos "Made in China" en todos los mercados. La verdadera ruina de occidente ha sido ver como cada vez el trabajo vale menos y hay más deudas por pagar.

El ajuste financiero es una emoción que surge del modelo "yo te presto a cambio de que tú me lo devuelvas" con el interés pactado mientras existe confianza. Por el volumen actual de deuda generada y los valores morales prevalentes del hombre moderno no parece que una solución de restitución completa de la deuda pueda llegar a resolver el colapso financiero. Tras el prodigioso revés sufrido por Japón de parte de la naturaleza, el recurso a la quita resulta ineludible más pronto o tarde. Este ajuste financiero es de envergadura intergeneracional y los activos que lo avalan se depreciarán de una a otra generación sin que sirvan de garantía de cobro. Endeudarse es como querer ir hacia atrás en el tiempo para que el vencimiento llegue lo más tarde posible. De este modelo se derivan dos situaciones antagónicas, el acceso a todo para todos en el mercado de masas, y su consecuente nada para nadie derivado y actual, agotamiento medioambiental. Estudios economicistas cifran en 10.000 millones el número de criaturas que la capacidad de la tierra puede hacer prosperar, siempre y cuando no se comporten como devastadores monstruos chopped.

Ha llegado el momento de echar las cuentas. El ganador es China que cuenta en su bolsillo con tres billones de reservas en divisas fruto del trabajo. Es el mayor acreedor del mundo, tenedor de la deuda americana y rescatador de los países mediterráneos, la periferia de Occidente, cuyas fronteras también marcan el límite del territorio islámico.

La economía real capaz de proveer todas las peticiones del mercado usando como mecanismo de redistribución de la riqueza el libre acceso al crédito, demostró que el planeta daba de sí. Ya sabemos que el freno no está ni en la tecnología ni en los recursos naturales disponibles. La economía ha dado suficiente allí donde el sistema ha llegado. El freno es emocional y medioambiental. Hasta ahora que la crisis es más financiera y de distribución de la renta que real, merece reconsiderar el modelo de relación económica y avanzar hacia un modelo más justo que equitativo. En la antigüedad cuando lo financiero frenaba la recuperación, el pueblo judío resolvía en los años de jubileo disolver la deuda vencida y no cobrada. Costumbre que acabó el año 586 a. C. de la diáspora judía ocurrida cuando el rey de los babilonios, Nabucodonosor II, conquistó el Reino de Judá, destruyendo el primer templo y trasladando a los líderes judíos a Babilonia.  Momento de cambio en la prevalencia del poder, similar al actual. ¿Y todavía nos preguntamos si China cambiará el mundo o el mundo cambiará a China? Definitivamente China, cuya cultura es más antigua que el mundo que nosotros conocemos, cambiará el mundo antes de que el mundo la cambie a ella.

La contienda entre naciones con campo de batalla en el mercado no contó con el planeta como perjudicado principal. La naturaleza ha decidido empezar por derribar de nuevo al perdedor de la anterior guerra mundial. Catástrofe que va a afectar sin entender de fronteras. El desastre de Fukushima, junto al resto de frenos globales debe servir para reforzar órganos de decisión multilateral por parte de los pocos países poderosos que tienen la capacidad de un gobierno global. Catalizar una nueva emoción, ser conscientes de las consecuencias de nuestros actos es intuir el futuro y actuar en consecuencia la máxima expresión de inteligencia. Nadie puede endeudarse sin fin ni pensar en que una energía extraída de la radiación nuclear no engendra situaciones de riesgo diferidas u obviar que el colapso medioambiental puede acabar con nosotros. Una nueva emoción que a diferencia de la que actualmente procedemos, "quiero todo lo que él tiene", viene para transformarse en algo así como "quiero que el otro tenga lo mismo que tengo yo". Ya no sirve esconderse tras ellos, porque ellos somos nosotros y vosotros soy yo. La guerra ha terminado. Empecemos a construir la emancipación de la humanidad toda en paz, el planeta ayudado por la tecnología si da. ¿O estamos asistiendo al prólogo del comienzo de la III Guerra Mundial?

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