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ANÁLISIS GRÁFICOS

Análisis gráficos

Deuda de quita y pon

 

Con la perspectiva de los primeros diez años del siglo XXI, las diferentes burbujas y crisis acaecidas en este periodo y la actual gran recesión del Atlántico Norte hiperendeudado, se han visto puestos en evidencia la teoría económica, los mecanismos de regulación y las políticas económicas aplicadas. ¿Qué tiene de distinto la fase actual del capitalismo de anteriores etapas de la historia en la economía?

La historia económica comienza con la escritura, utilizada por primera vez hace sesenta mil años no para expresar sentimientos elevados del alma humana sino para registrar valores y propiedades con símbolos tallados en pedazos de cascarón de huevos de avestruz. El sentido de la propiedad, compartido con otras especies animales es una de sus primeras manifestaciones del homo economicus. Derivada de esta y reflejo de una ventaja, la deuda es una conceptualización desarrollada en exclusiva por el ser humano resultado de la abundancia de unos y la necesidad de otros. Préstamo y deuda son instrumentos de intercambio de comercio anticipado al pago. Las primeras evidencias sobre la deuda son previas al nacimiento de Jesús de Nazareth. En su lengua vernácula, el Arameo, se emplea la misma palabra para expresar deuda o pecado. Estar en deuda era estar en falta, las deudas eran personales e intransferibles, al margen del medio que la registra, suponen acuerdo directo e intangible entre personas. Hasta el siglo XV no se recoge contablemente la diferencia entre acreedor deudor y su contrapartida. Fray Lucca Paccioli con el principio de la partida doble deja bien armados los pilares fundamentales de la economía financiera moderna, aún analógica y personal. Todo por escrito y presencial, el único requisito para operar era estar alfabetizado y poseer los recursos dinerarios o solvencia para participar en el mercado.  Años y guerras más tarde, el fin de la II guerra mundial da lugar a la economía de mercado donde la expansión tecnológica y la aplicación generalizada de técnicas de optimización cuantitativa buscan la productividad con el objetivo de maximizar el beneficio individual hasta el infinito. Esta senda de crecimiento aplicada a los mercados de bienes  económicos tangibles primero se trasladará posteriormente a la intangible economía financiera que se virtualiza gracias a la digitalización, terreno fértil y propicio a la generación de derivados de deuda. Nace la economía de mercado digitalizado en tiempo real y no presencial. Una nueva economía despegada de la realidad, tanto que el medio financiero además de instrumento de pago o cobro de mercancías o servicios, pasa a convertirse en sí mismo en mercancía objeto de revalorización.

La volatilidad y velocidad del medio digital han creado un escenario nebuloso para la ciencia económica, los reguladores y políticos. Nicolás Negroponte anticipó en los años 90 que el mayor riesgo en una sociedad digital sería ser gobernados por analfabetos digitales. Mientras según la UNESCO 796 millones de adultos son analfabetos funcionales, más de cinco mil millones son analfabetos digitales, considerando así a todo el que nunca ha navegado por Internet, lo cual es mucho decir. No solo resulta una asignatura académica pendiente. La virtualización extrema de la economía y el nuevo ecosistema digital en el que se mueve la realidad económica de las finanzas hacen que por el lado de la demanda los agentes económicos se desinhiban al actuar no presencialmente sino a través de su identidad digital. J. Kerviel, considerado como el mayor especulador del mercado bursátil apostó desde 2007 dinero para la entidad financiera que le pagaba su nómina en operaciones a la baja. En segundos y a solo un click invertía miles millones perdiendo el sentido de las cifras y riesgos manejados. La magnitud del mercado digital es tan grande que digiere cualquiera de las propuestas de inversión solicitada en segundos sin reflexión de la magnitud y riesgo.

La tecnología también ha superado a la clase política. Usada con efectividad para la consecución de logros electorales en la campaña y elección a la presidencia de Barak Obama, su nula utilización como instrumento de gobierno participativo y abierto en una sociedad y mercado digitalizados ha podido ser la razón por la que los problemas globales, incluido los económicos a los que se enfrenta el gobierno mundial estén pendientes aún de tratamiento apropiado.

Para resolver las recesiones de la década de los noventa, los bancos centrales de EEUU y Europa decidieron inundar de dinero barato el mercado generando una liquidez extrema. La inflación, sorprendentemente, se mantuvo en tasas bajas y toda esa liquidez anidó a espaldas de los reguladores y autoridades económicas formando burbujas de activos bursátiles ("burbuja .com") e inmobiliarios ("hipotecas subprime"). Mientras la mejora de la productividad obtenida de los procesos industriales digitalizados permitió ofertar bienes y servicios a precios bajos de calidad aceptable, la digitalización hizo subir el valor de las "empresas .com" bajo la creencia de un incremento ilimitado de la productividad. De la burbuja.com la ciencia económica sacó la conclusión que el sistema contable creado hace quinientos años no valía para los tiempos de Internet y Baruch Lev, profesor de contabilidad y finanzas postuló un nuevo sistema de valoración de las empresas donde aparecieran los valores intangibles.

La actual crisis económica sorprende a aquellos que postularon un crecimiento indefinido gracias a la digitalización en los primeros años del siglo en curso. La pérdida de confianza en un sistema global digital de generación infinita de derivados de deuda quiebra cuando desaparece la confianza ciega en la primera potencia económica mundial coincidiendo con el año en el que comienza a jubilarse la generación del baby-boom americano. Hoy la brecha entre economía real y financiera es tan grande que la quita se hace ineludible.

El último acontecimiento prodigioso acaecido de mano de las tecnologías de la información ha llevado a bloquear súbitamente todos los embargos hipotecarios de los estados unidos. Miles de ellos estaban siendo ejecutados por programas informáticos que no validaban si se daban los requisitos mínimos exigibles para el lanzamiento del embargo. Lo realmente sorprendente es que las autoridades se han dado cuenta del mismo al ser denunciada la situación por una víctima. El banco embargó una casa no sujeta a hipoteca y la confianza ciega en la tecnología unida a una cierta desidia de notarios y jueces propició el “embárgate”. Se vivió del mito hasta que la evidencia desmorona un sistema tan endeble como el impulso eléctrico que lo sustenta.

Detrás de la crisis inmobiliaria y el actual ajuste financiero está la aplicación asilvestrada de las TIC, sin las que el desarrollo, emisión y venta de complejos productos financieros de riesgo desconocido y diluido habría resultado imposible. La ciencia económica resulta infalible a la hora de explicar lo ya acontecido pero fracasa al predecir situaciones venideras si los modelos explicativos se basan en hipótesis de partida totalmente distintas a la de la realidad de nuestro tiempo, ahora digital.

Ceteris Paribus, parece que si la economía real ha dado de sí, el freno estaría en la economía financiera y los valores morales del hombre. Un reseteo de la información financiera digitalizada a modo de quita (no hay por qué descartar un Chernobil informático o prodigio natural del tipo cambio de polaridad magnética de la tierra), nos devolverían de nuevo al mundo analógico en la senda de una economía financieramente saneada. Sin embargo la "quita" de gran alivio para los deudores no sería justa para los del "pon", honorables acreedores. Un bloqueo digital súbito acabaría con las condiciones que han generado el bienestar actual del que disfrutamos. Reconozcámoslo, quita y no pon y se acabó el montón. Es inviable dirigir la tendencia asentados sobre la inercia cuando estamos en una vía muerta.