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ANÁLISIS GRÁFICOS

Análisis gráficos

En órbita

 

Todo el que quiera y tenga 144.000 euros puede ponerse en órbita en la nave SpaceShipTwo desde Nuevo Méjico donde Virgin Galactic está construyendo un aeropuerto para viajes privados al espacio. Según J-B de Gresset (1734) “He leído que mucho pierde quien mucho recorre el mundo”. Si las migraciones son el movimiento humano determinante del futuro del planeta, el turismo es el otro gran movimiento demográfico. Según la OIM, a diciembre 2009, 214 millones de inmigrantes y 700 millones de desplazados internos buscaban mejorar las condiciones de supervivencia generando remesas a sus países de origen por valor de 69.200 millones de dólares más la riqueza, difícil de cuantificar, generada en la economía destino. Cifras similares para 2008 son las presentadas por la OMT con 915 millones de personas haciendo turismo que generaron unos ingresos de 852 mil millones de euros.

Esta riqueza ha servido de palanca en el desarrollo y la innovación tecnológica. Pero la tendencia la marca el precio a la baja. La firma italiana Aviointeriors presentó este otoño de 2010 el nuevo modelo de asiento SkyRider para aprovechar al máximo la capacidad de la cabina y abaratar los costos del billete de avión. Hoy en día es más barato desplazase a cualquier gran capital de Europa que viajar desde Madrid a la provincia de origen.

El verdadero viajero no tiene destino preestablecido ni intención de regresar. Los primeros viajeros descubrían tierras o culturas desconocidas, llegaban por tierra o mar y sus desplazamientos duraban años, permitiendo entender la transición paisajística, cultural y étnica. Reportaban riqueza a los indígenas y se forjaban una biografía llena de audacia que transformó la historia del hombre moderno. Con el desarrollo de los medios de transporte miles de personas empezaron a visitar lugares que por atractivo cultural, geográfico o lúdico eran destinos de descanso o fiesta. Nacía así el turista, que por pasar unos días agradables conforme a sus preferencias pierde la capacidad para comprender la transición entre su lugar de origen y destino. Su presencia masiva en los países destino supuso una fuente de riqueza adicional que ayudaba al mantenimiento de la industria artesanal autóctona y el desarrollo de una red de alojamientos y hostelería en ocasiones informal junto a una influencia cultural en un solo sentido.

La fácil aportación de divisas a países generalmente deficitarios de ellas como España en el siglo XX, hizo que la economía nacional se adaptase a esta industria cuya aportación sigue creciendo pese al descenso general del PIB. Entre enero y agosto de 2010 el turismo ha supuesto unas entradas de más de 18.000 millones de euros que nos ayudan compensar la siempre negativa balanza de pagos lo que indica nuestra alta dependencia.

Como la oferta turística ha crecido en el mercado del bajo coste, lo que comenzó con el paquete turístico incluyendo a precio cerrado todos los gastos relativos a desplazamiento, alojamiento, manutención y actividades de ocio, ha evolucionado antropológicamente hacía el turisteo por libre que defino como el desplazamiento barato, transitorio, predeterminado, y de naturaleza compulsiva inducido por el malestar crónico y cotidiano del ser humano hipermoderno cuyo objetivo es la evasión momentánea y que da como resultado final trasladar el mismo modus vivendi al lugar de destino, pero en condiciones económicas más baratas, llevando consigo devastación medioambiental y la extinción cultural autóctona.

España ha destruido diariamente costa equivalente a 8 campos de fútbol los últimos treinta años. Entre 1990-2000 la población creció un 5% pero la urbanización del suelo aumentó un 25,4%. Existe una correlación clara entre el nivel de suelo urbanizado de un territorio y el tipo de visitante que recibe. A un menor índice, el destino es preferido por viajeros y al contrario por viajadores. Las consecuencias, treinta ciudades españolas incumplían en 2010 la normativa de depuración de aguas y contaminación atmosférica. Casos crónicos de turisteo: EEUU, Francia y España.  Primer, segundo y tercer destino turístico mundial con generación de turistas nativos en la misma proporción.

En octubre 2010 el número de turistas extranjeros llegados a España ha crecido hasta los 6,97 millones. Los que más nos visitan provienen de Reino Unido y Alemania y crecen los visitantes estadounidenses, suizos y nórdicos. Madrid ha recibido una media de 21.000 turistas extranjeros al día. Distancias largas y periodos cortos conforman el perfil del turismo de bajo coste. La transformación del turista que aporta riqueza al país destino en un viajadero que aprovecha la optimización de costes de la industria turística es un fenómeno de masas a ambas orillas del Atlántico Norte. De los visitantes recibidos en España entre enero y julio, llegaron con paquete cerrado 9,04 millones y sin paquete 20,9 millones con un descenso en el gasto medio, según Segatur, del 7% en 2009. Jóvenes entre 20 y 35 años vienen buscando “Fiesta en Madrid”, locales de ocio con alcohol barato y permisividad ante conductas que en sus países de origen serían penalizadas con cárcel. Comida barata con puestos en las calles, chopped, drogas y prostitución. En lugar de aplicar las energías disponibles, dinero y ánimo, a la mejora del entorno cotidiano, el viajadero vive de lunes a viernes como un castigo para renacer fines de semana y vacaciones. Busca méritos y parabienes que enriquezcan su gris destino vital alejándose así lo más posible de la realidad. En 1980 Robert Plath, piloto de Northwest Airlines, cansado de cargar con su bolsa, se le ocurrió ponerle ruedas y un tirador extensible a su maleta. Nacía el instrumento fundamental y signo de identidad del viajadero.

El viajador lo hace por libre y aprovecha el bajo coste de los vuelos, las terminales de aeropuerto para pernoctar y mal come en los países que visita. Viajan miles de kilómetros para acabar degustando las mismas hamburguesas que en sus países de origen y beber en locales que simulan sus lugares de encuentro.

El desarrollo de la industria turística de masas adultera la esencia cultural, paisajística y etnográfica, haciendo irreconocible a los indígenas el paisaje, formas, modos y maneras de su lugar. Finiquita la diversidad étnica cultural con un desprecio total por la cultura autóctona y es contrario al desarrollo económico sostenible en pos del beneficio económico inmediato. En Madrid los servicios de hostelería en el centro de la ciudad son atendidos al público por foráneos que en ocasiones tienen hasta dificultades para expresarse en un correcto castellano. En Palma de Mallorca hay barrios enteros dedicados a los turistas alemanes donde le sería imposible entenderse a un Mallorquín. ¿Dónde está el interés cultural? Pero, para el indígena no todo son inconvenientes, se abre la posibilidad de recibir, sin moverse, a gentes de todo el mundo y experimentar cualquier tipo de comida o bebida en los múltiples pluriculturales locales que han surgido al amparo del desarrollo turístico. En Madrid, salvo restaurante esquimal, hay pubs irlandeses, restaurantes indios, chinos, paquistaníes y otras excentricidades.

Las ciudades pasan a ser un gran parque temático de las culturas donde junto a los pocos restos históricos conservados y museos, hordas de viajadores deambulan en un constante sin sentido peregrinar buscando el anonimato y la permisividad. Además casi les cuesta menos dinero estar viajando que mantenerse en sus países de origen. El turisteo supone una nueva forma de ahorro practicada masivamente por jóvenes viajadores y jubilados con viajes subvencionados por programas gubernamentales. Pero el daño es recíproco, la salud del viajadero se resiente. Descompensación horaria, disritmia circadiana o síndrome de los usos horarios, bacterias resistentes a antibióticos, y trastornos emocionales como el síndrome postvacacional.

Xavier de Maestre, escribió hacia 1794 el primer y tal vez único alegato contra los viajes al estilo moderno, “Viaje alrededor de mi habitación”.